21.1.15

Y así comenzó todo...

¡Hola a tod@s! Los que seguís el blog sabéis que no es habitual que escriba entradas demasiado personales, pero ese es mi propósito de nuevo año, cambiar algunas cosas y esa será una de ellas. 

Así que hoy comienza una nueva sección en el blog, donde poco a poco os iré contando pinceladas de nuestra boda (¡¡lo que se pueda!!). Y, ¿por dónde empezar? Pues estaba claro: 


¡Por la pedida de mano!



En el verano de 2012 Carlos empezó a organizar un viaje para el puente de El Pilar (porque además el día 11 es su cumpleaños). A mí me dijo que el destino era sorpresa, pero que reservase ese fin de semana. Como veis el tema de la pedida promete: un viaje, una ciudad con encanto, una sorpresa, un cumpleaños...

27 de Septiembre 2012. Ese jueves comenzaban las fiestas del pueblo, de nuestro PUEBLO. He de contaros que yo siempre vivo las fiestas con intensidad, pero quizá ese año las empecé con demasiada intensidad, jajajaja. A las 5 de la mañana mientras bailábamos una charanga nocturna se me ocurrió meter el pie entre una talanquera y un bordillo. Consecuencia: Factura bimaleolar abierta de tibia y peroné. 

A la mañana siguiente me llevaron al hospital Clínico de Valladolid, estuve allí 10 días y tuvieron que operarme. Fueron unos días horribles, pero lo que más me dolía era estropear el viaje de Carlos... (y también perderme las fiestas la noche que estaban empezando). Evidentemente tuvo que cancelarse todo.

El día 8 de octubre me dieron el alta, el día 11 Carlos fue desde Madrid y el día 12 me preparó una cena sorpresa en su casa del pueblo. ¡¡Nos os imagináis el despligue de medios con la silla de ruedas para ir hasta allí!! Había estado toda la tarde cocinando, el menú ya se ha vuelto un clásico de nuestra casa: Bacalao con tomate y cebolla caramelizada.  

Cuando acabamos de cenar me puso un vídeo de la ciudad donde deberíamos haber estado en aquel preciso momento: ROMA. Para mí tenía además mucho significado, porque en una asignatura de la carrera tuvimos que estudiar cada iglesia, plaza y monumento de esta ciudad y se había convertido en mi obsesión, tenía muuuuchas ganas de conocerla...
http://www.disfrutaroma.com/fontana-de-trevi
Y en aquel momento Carlos sacó un anillo y me preguntó si quería casarme con él. Yo miraba la tele, la Fontana de Trevi, y a él y ¡¡sólo pude echarme a llorar!! Y por supuesto que le dije que ¡! 
Pero puse una condición: yo tenía que recuperarme del todo y sentirme con fuerzas para comenzar a organizar. No quería ir a probarme el vestido escayolada.

Y así fue pasando el tiempo... En marzo de 2014, en un viaje de vuelta del pueblo a Madrid íbamos hablando de planes de futuro, de las bodas de ese año en el pueblo... y le dije: Será momento de empezar a hablar de boda, ¿no? Así que esa misma noche al llegar a casa fijamos fecha y ¡empezó nuestro sueño de una noche de verano!

Próxima entrada: La historia del anillo.